El papel, puesto y
función, tanto del profesor como del estudiante dentro del proceso educativo
están condicionados dentro de una sociedad cambiante, ya que esta con el paso
del tiempo va modificando la forma de concebir a la educación;
Cuando hablamos
del Ayer, nos hace regresar al pasado y ver como era nuestra educación aunque,
desafortunadamente aún en ciertos lugares, la educación sigue siendo concebida
como un proceso de transmisión de conocimientos y valores; en donde el Educador
= Profesor es quien debe imponer o de forma sutil “proponer metas a sus
educandos= Estudiante.” y éste las debe seguir tal y como se las proponen.
El Educador es el
sujeto de la enseñanza; los Educandos son el objeto. El Profesor es el
depositario de la verdad, que debe trasmitir a los ignorantes y el defensor de
los valores de una sociedad. 2
Por consiguiente,
el Estudiante deberá repetir, recibir, aceptar sin discutir mientras que el
Educador es el que da órdenes, tiene siempre la verdad y conocimiento de todo.
De tal forma:“El Educador es activo; el Educando es pasivo”
Durkheim describía
al profesor como un magnetizador o hipnotizador intelectual moral: el sacerdote
o intérprete de las grandes ideas morales de su tiempo y de su país3
Quizá a muchos de
nosotros desafortunadamente nos toco este tipo de educación “Tradicionalista”
cuyos profesores pensaban, creían, siempre tener la razón, muy autoritarios y
sobretodo recurrían a la memorización, como estudiantes no teníamos la libertad
de participar ni estar en desacuerdo con el profesor ya que según él, siempre
tenia la razón “ soberbia intelectual”. Profesores no actualizados. Estudiantes
reprimidos y sin autonomía. Un ambiente donde se propiciaba el temor, miedo,
pasividad, “obsolescencia”.
Gracias a los
adelantos científicos y sociales han logrado transformar esta concepción.
Las máquinas
vienen en auxilio del hombre y cumplen la tarea informadora. Conocer ya no es
“saber” sino intuir, imaginarse, crear, formar alumnos innovadores, autónomos,
propiciar la investigación…
El educador deja
de ser trasmisor y se convierte en fomentador de análisis, inductor de cambios,
activador de la búsqueda, motivador y facilitador de experiencias, frente a un
grupo estudiantil que piensa, crea, transforma, organiza y estructura
conocimientos en un sistema personal y dinámico, que elije y actúa
autónomamente, como sujeto que es del proceso educativo.4
Una educación
donde se desarrollen todas las potencialidades, aptitudes, actitudes,
habilidades, destrezas, para lograr individuos íntegros, con todas sus
capacidades desarrolladas; una educación con actitudes de búsqueda, de cambio,
de crítica, renovación y de libertad intelectual. En donde el estudiante tiene
la libertad de opinar de hacer saber sus ideas, pensamientos, conocimientos,
ser Activo.
El Profesor es el
provocador y no trasmisor de conocimiento. El profesor un ser humano que se
equivoca y acepta sus errores y por supuesto el profesor que aprende de sus
estudiantes y que reconoce las capacidades de cada estudiante y los guía a un
buen desarrollo con una buena orientación.
Una educación de
relación Profesor – Estudiante; Estudiante- Profesor; Estudiante-Estudiante.
Con un clima de confianza, armonía, dinamismo, creatividad, participación, etc.
La rapidez de los
cambios en nuestro mundo actual, hace que podamos predecir, cambios radicales
en función del Profesor
Las estructuras
sociales concebidas como lugares y están programas de enseñanza para la
adquisición de títulos, en vías de desaparecer. Sobrevivirán como centros de
consulta, investigación y reforzamiento del aprendizaje. La educación real se
hará a domicilio en los grupos primarios, por medio de la intercomunicación de
experiencias vividas con la ayuda de los medios de comunicación, las
computadoras, bibliotecas, laboratorios y grupos de profesores expertos como
recursos para el aprendizaje.5
Pero para que se
logre dicha predicción: “modernización de los métodos, la organización
cibernética, etc.”. Necesitan de la creatividad, iniciativa organización y de
las técnicas de los Profesores y la participación crítica, imaginativa y
democrática de los estudiantes y sin dejar de lado a la sociedad que tiene un
papel importante en el ámbito educativo. De esta forma, en conjunto podemos
lograr ese cambio favorable, positivo e innovador para hacer de nuestro
educación, una educación de calidad y siempre buscando su mejora.

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